domingo, 11 de diciembre de 2011

Feliz Consumidad, Parte 2

Ahora sí, toca hablar del consumismo navideño en todo su esplendor, si bien en la anterior entrada ya lo tocaba un poco.

Las empresas de productos ya se han encargado de que durante todo el año haya que comprar productos, por el día del padre, de la madre, del niño trabajador... ejem, pero es en Navidades (festividad cristiana, un dato a recordar) cuando se dan el gran festín de ingresos. Y eso, por mucha crisis que haya, no va a cambiar. La población "hace la excepción" en estas fechas, y va gastando en tonterías (de hecho, hay un mercado extenso en gilipolleces navideñas). Que si el arbolito de Navidad, que si mira le faltan adornos, ahora quiero un Belencito, acuérdate de comprar el pavo de Nochebuena... y para colmo los regalos navideños. Parece que gastar poco es de tacaños, y hay que regalar cosas grandes, y cuanto más inútiles mejor. Que si mira esta cafetera de pega de porcelana, que ha costado cuatrocientos euros, la estatua esa fea que no te gusta pero te tienes que quedar, porque es un regalo... Y las escapadas. Las escapadas navideñas al pueblo, a visitar a la familia (normal, en todo el año los detestas, pero es llegar las navidades, y de repente, como que se hacen de querer), o a una casa rural perdida en el monte, a esquiar y desconectar de la jungla urbana.

No sé cuál es el total de dinero gastado en Navidades (ni lo quiero saber, miedo me da), pero desde luego, seguro que si tanto nos lamentamos el resto del año, algo podríamos contenernos en navidades. O destinarlo a obras sociales, que buena falta hace. Menos pavo y más pollo, que está igual de bueno y es más barato. ¿Y para qué tanto polvorón y turrón de ocho tipos distintos, si sólo te gusta el de chocolate, y a la abuela el duro? Dejemos de consumir inuilidades destinadas a romperse, y ahorremos ese dinero (no en bancos), o destinémoslo a causas que realmente merezcan la pena. Que en vez de comprar una pata de jamón, puedes seguir comprando jamón en lonchas, y dar el dinero para que en África puedan comer aunque sea un poco de pan. O invita a cenar en nochevieja a algún indigente a casa, no matan (no suelen). Así que nada, Feliz Consumidad a todos, y no dejéis que os pique la publicidad.

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