martes, 6 de diciembre de 2011

Feliz Consumidad, parte 1

No es nada nuevo que cada año se adelanten las fechas en las que las empresas de publicidad inician su campaña navideña. Dentro de poco anunciarán las bufandas en agosto, pero ese es otro tema. En estas fechas en las que la publicidad es brutalmente agresiva y somos bombardeados con promesas de bombones dorados, es cuando más gasta la población. Se trata normalmente de un gasto innecesario en productos supérfluos y a menudo hasta molestos. 

Creo que todo aquél que lea esto ya sabrá por donde tiro, y más si me conoce un poco. Por un lado, tenemos una crisis que amenaza con destruir Europa (jajaja cómo me río), por otro, el bombardeo de bombones Ferrero que mencionaba antes. Pero es que aparte está la gente que realmente lo pasa mal. Mientras tú paseas con tu familia, amigos, o simplemente solo por esas calles tan bonitas repletas de gente, mirando escaparates y deseando lo que contienen, en la esquina hay un hombre rebuscando en la basura. Estas personas, que no piden a nadie, sino que se dedican a subsistir como pueden, son las que merecen ser ayudadas. Que tú eres muy bueno, ya lo sabemos, que le das un euro al yonki que pillas por la calle, también. Pero no te engañes, eso lo haces para sentirte bien contigo mismo.

Esa gran cantidad de dinero que emplean las empresas en publicidad en esta época, y ese dinero destinado a tus regalos navideños que no quieres sacrificar, podrían suponer un nuevo comienzo para una familia estas Navidades. Podrías dejar la Play en el escaparate y dar esos 400 euros a esa familia, para que alquilen algo, lo que sea, para no dormir a la intemperie un mes. Y las empresas podrían destinar la mitad del dinero de la publicidad a comedores sociales.

Pero no, ellos quieren decirte que la Play está en venta, y no basta decírtelo, te lo tienen que gritar mediante esa salvaje publicidad. Y tú entras en la tienda, y la pides. No se te olvide envolverla para regalo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tiemblo.

Tengo un poquito de ansiedad y por eso me apetece hablar contigo, para que me distraigas y me mimes y me tranquilice. Pero hace tiempo...