domingo, 26 de noviembre de 2017

Adiós (sueño)

Volví
a la habitación
donde pasó todo,
y me sentí mejor.
Estabas allí,
mirándome así,
con los ojitos grandes,
sonrisa feliz.
Te quise abrazar,
escuchar tu voz,
sentir que me querías
como solías hacerlo.

Sé que está todo en mi interior,
que nada es cierto,
que he creado una ilusión,
que todo ha muerto.

Coges mi mano sin pensar
y tiras de mí hacia la azotea.
La vida se despierta por el este
y tiñe el cielo de turquesa.

Te sientas al borde del precipicio
y yo me quedo en pie.
Me miras sin decir palabra,
y se me escapa una lágrima
sin querer.

Me dices que ya lloraré mañana,
que este amanecer me lo regalas.
Explotan las emociones con estas rimas,
la sonrisa que se dibujó en tu cara
cuando te regalé Polina.





Y ahora de nuevo tumbado en el suelo
va siendo hora de despedirnos al fin,
sueltas mi mano aunque no quiero dejarte ir.

Sonríes y me pides que no llore por dentro,
mientras se va difuminando tu recuerdo.

jueves, 1 de junio de 2017

Tengo un miedo enorme a cagarla. Eres tan frágil, tan sumamente frágil, y yo tan torpe, que julio se me hace lejano.

Ojalá de verdad amanecer pegado a tu espalda en un abrazo prolongado. Ojalá poder ser ese soplo de aire que levante tu falda, que impulse tu vuelo. Ojalá tu voz dulce diciéndome te quieros entre las rendijas de una persiana, un atardecer cualquiera en el centro de la tierra.

Quiero que me enseñes cada rincón de Madrid y de tu cuerpo, las grietas que crean la historia de tu vida.

martes, 18 de abril de 2017

Esto es una relación que acabó (Se acabó Vol.2)

Y sin querer evitarlo
me vi cuesta abajo
sin frenos ni mando.
Me sumergí en tu recuerdo,
en las minas de carbón
de tus ojos negros;
en tu pelo de cobre,
mi descenso al infierno;
y en tu cálida espalda
la cruz de mis huesos,
el dolor en el pecho
de las tardes robadas.

Y casi sin darme cuenta
me eché a perder
en las cunetas
de tu manto de estrellas,
de tu sonrisa y tus pecas.
Y quería acabar
con el reflejo
de tus abrazos sinceros,
con el sabor
que dejan tus besos,
con las caricias
que rompen silencios
y con tus ojitos
gritando "te quiero".

Y ahora que ya no estás
camino adelante
y miro hacia atrás
pa' ver si te veo
y encuentro mi vida
en un punto muerto,
huyendo de todo
hasta de los excesos,
y queriendo olvidar
que ya no hay futuro
y que no volverás,
que lo tengo muy crudo
para avanzar.



Se acabó el despertarme abrazado
a tu presencia en mi cama,
desear que se pare el tiempo
y que no nos roben este instante.
Se acabó el jugar entre las sábanas
a horas que ni siquiera sabíamos que existían,
temiendo que alguien abriera la puerta,
y nos encontrara entregándonos el uno al otro.
Se acabó el pasear por las calles de Valencia,
buscando rincones que conquistar
para nuestros recuerdos en común,
el entrar a Futurama a hacer listas de cómics
que no podríamos comprar.
Se acabaron los inviernos
en los que peleábamos cada euro
para poder regalarnos esas listas mutuamente.

Una vez me preguntaste por qué ya no te escribía poemas, por qué nunca te dibujaba, si es que ya no te quería. Jamás podría acercarme siquiera a representar la realidad como yo la veía, como yo te veía. Sin embargo, sí que puedo describir todo lo que me falta(s) ahora. Espero que me perdones el amor romántico y la torpeza a la hora de rimar. Ya sabes que nunca se me dio bien esto.

lunes, 13 de marzo de 2017

Escritura automática. Y algunos versos.

¿Qué soy?
¿Quién soy?
¿Por qué? ¿Por qué fingir?
¿Por qué poesía? ¿Por qué aquí?

Esta hoja acabará rota, tirada.
Destruida.

¿Por qué amar? ¿Por qué querer? No.
No querer, no amar.
Solo. Siempre solo.
No puede haber afecto.
Nada, cero. No aparentar.
¿Y lo auténtico, dónde acabaste?
¿Qué te dirías a tu yo de hace tres años?
Eres poser. Eres mierda.
Vas de bohemio, de punk, de lobo solitario,
pero en realidad eres todo fachada.
Te traicionas una y otra vez.
Te justificas. O ni eso.
Te mueres. Muere tu esencia.
¿Qué fue de los principios?
¿Dónde quedó la honestidad?
Enterrada, sepultada bajo toneladas
de posmodernidad.

Cierra la muralla, que nada entre.
No solo nadie, nada.
No te permitas tener ilusiones.
¿Es esto vida? No.
Entonces, ¿por qué vivirla? Por cobardía.
No ser capaz de atravesar la piel,
perforar el músculo,
quebrar el hueso.

Pero la vida sólo pasa, sin más.
Nada, de nuevo.
Puedes morir ahora, y a nadie le importaría (y nada importaría), (y nada cambiaría lo contrario).

¡Qué dramático, qué radical, qué insensible!
Y sin embargo, el menos dramático (edit: mentira),
el menos radical (edit: mentira), el más sensible.

Asume la vida como un pase,
en el que lo único que puedes intentar,
es esquivar el dolor.
Y ni aun así puedes ganar.
La vida, muerte es.

Vomítate, escúpete, hazte sangre,
insúltate, córtate, vapuléate.
No vales nada, tu dolor tampoco.
Hazte daño, destrúyete.
Aléjate de todo, de todos.

Donde no puedas hacer daño,
donde no la puedas cagar.
Donde seas pastor sin rebaño,
una piedra en el fondo del mar.


(Intermedio)


Hoy te he vuelto a ver,
hacía tiempo que no pasaba.
No podía creer
el verte ahí delante, parada.
Huía de tu recuerdo,
me ocultaba en la oscuridad,
agachaba las orejas,
para no verte más.
Y sin embargo ahí estabas.
Inocente y ajena a mi presencia,
viviendo libre, despreocupada.

Y yo, por otro lado, paralizado.
Esa piel blanquita, suave.
Ese pelo cobrizo.
La viva imagen de tu madre,
de cuando éramos dos chiquillos.
Y a pesar de que te la jugabas,
brincando entre piedras inestables,
sabía que un ángel te guardaba.
Sigue saltando sin miedo, nunca pares.

(A esa chiquita que saltaba de piedra en piedra, por el muro de un parque de una ciudad catalana cualquiera. Y que nunca dejes de saltar sin miedo).

Tiemblo.

Tengo un poquito de ansiedad y por eso me apetece hablar contigo, para que me distraigas y me mimes y me tranquilice. Pero hace tiempo...