sábado, 13 de noviembre de 2010

Beer, beer, beer

El botellón es un fenómeno relativamente moderno que consiste en consumir bebidas alcohólicas en grandes cantidades. En la actualidad ha proliferado especialmente en los jóvenes, quienes en principio no pueden adquirir legalmente bebidas alcohólicas, y menos aún consumirlas.

            El botellón es, según la edad, una manera económica de divertirse. Aunque la edad base para consumir y comprar alcohol está en los 18 años, jóvenes de 14 ya beben semanalmente y habitualmente. Esto desde mi punto de vista es muy negativo, pues esa es una edad muy peligrosa en todos los sentidos como para achacarle también la posibilidad de hacer al joven alcohólico. Por contra, la edad base debería rebajarse a los 16 años, pues es cuando se permite a una chica abortar, y el alcohol no requiere más responsabilidad que el aborto. Por otra parte, en el campo económico, la proliferación del botellón en estos últimos años es la consecuencia del aumento del precio del alcohol en pubs y bares, donde hay mayor precio por menor cantidad, frente a los precios de supermercados de barrio y tiendas de pequeño propietario. Los puntos a favor del botellón que podría dar serían la disminución de la vergüenza, que desemboca en nuevas relaciones unidas por el alcohol (curiosa metáfora), y la posibilidad de ahorro no solo en cuanto a consumo de alcohol, sino también en lo referente a la entrada en discotecas y demás lugares de ocio nocturnos de pago, pues durante el tiempo en el cual se hace botellón, la gente con coche suele poner su propia música, sin necesidad de ir después a ninguna discoteca. Mencionar también que en breve entrará en vigor una normativa que estipula que los menores que sean pillados bebiendo alcohol serán sancionados con una multa que tendrán que pagar sus padres. Aunque sea desviarse un poco del tema, he de aclarar que esta medida impuesta sólo es una manera que tiene el Gobierno de recaudar dinero a costa del bolsillo de los padres de los menores.

            La edad media de inicio en el consumo de alcohol entre los escolares, según los datos de la Encuesta sobre Drogas a la Población Escolar 1998 es de 13.6 años, y la edad media de inicio de consumo semanal se sitúa en los 14.9 años, según esta fuente las chicas registran mayor prevalencia de consumo de alcohol, aunque en cantidades menores. El 84.2% de los escolares ha consumido alcohol en alguna ocasión y el 43.9% consume al menos una vez a la semana. En cuanto a los episodios de embriaguez el 41% de los escolares se han emborrachado en alguna ocasión. Los datos hablan por sí solos, se trata de una aberración en toda regla.

            En conclusión, dentro de la libertad de cada individuo, hay que reconocer que como no se frene un poco esta ola de alcohólicos que aun juegan a las chapas, llegará un día que encontraremos bebés con cerveza en vez de leche en su biberón.

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