Siento algo especial, mi cabeza no para de sangrar
ideas extrañas en un papel virtual, queriendo salir, deseando escapar,
esquizofrenia ilusoria y algo de ansiedad.
No sé qué ocurre, qué coño hacer, mi cabeza dicta
y yo la quiero perder, basta del bombardeo, no soy Iraq,
estas frases no valen ni para limpiarme al cagar, simplemente voy a decir lo que me sale,
sin retoques ni metáforas, sólo la rima me vale (y si me vale).
Estoy usando una base (una mierda, la verdad), buscando una vía para poder expresar
rabia, resentimiento, confusión, amor o soledad,
no sé ni lo que tengo, no es una enfermedad, el médico dice no poderlo curar.
No quiero sacarlo a la luz, este texto jamás se verá, queda en mi recuerdo
como el intento de algo más, una huida hacia el callejón de las letras,
enfrente de la taberna de los estetas, donde ahogar la emoción en el tecleo furioso de teclado y ratón.
Aminoro la marcha, el momento ha pasado, el arranque de lascivia ha descarrilado,
vuelvo a pensar claramente y controlar mis movimientos, miro las cuatro paredes
que han encerrado mi tormento, que me hacen preso de mí mismo y de mi mundo,
que ven día a día crecer a este futuro vagabundo.
Suena una música lenta y dulce en mi cabeza, "la realidad objetiva se evapora si te veo. Aún pienso, en aquél rojo atardecer..." y es hora de escuchar música relajada. El embrutecimiento ha acabado unas frases arriba. La falta de estructura.