miércoles, 15 de junio de 2011

Cuestión de escalas

Hasta hoy no me había atrevido a escribir esto por miedo a que la situación decayera, pero dado que los Indignados han manifestado su voluntad de recoger las cosas y continuar el movimiento de una manera descentralizada, voy a comentar algo que a muchos se les ha pasado por alto.

Una de las cosas que más veces me preguntan (o casi me recriminan) cuando afirmo simpatizar con el movimiento anarquista es la cantidad de fallos que tendría ("Es que entonces, esto sería un caos, la gente se mataría por las calles"), palabras textuales de una persona cercana. Bien, pues por si alguien no se había dado cuenta, el Movimiento 15M se ha organizado de una manera anárquica. Sí, increíblemente, ha funcionado el anarquismo, ese que tantos desprestigiaban por su "desorganización".

Durante un mes hemos visto a pequeña escala cómo podría desarrollarse una forma anárquica, primero, mediante la toma del poder (en este caso, mediante la acampada en sí), y luego, mediante la creación de distintos órganos para abarcar diferentes áreas de necesidad (en este caso las distintas carpas, que, en una sociedad anárquica, se sustituirían por edificios como los actuales órganos de gobierno, lógicamente). Estos órganos han sido capaces de convivir y desarrollarse de una forma descentralizada, haciéndose cargo gratuitamente de los aspectos que les tocaban. Estamos hablando de algo gratis. De manera que no sólo se ha construido una forma anárquica, sino que se ha derribado al capitalismo en las diferentes plazas de España.

El secreto del éxito del anarquismo no radica en, como muchos ignorantes creen, la violencia, el caos y la destrucción. El secreto está en la voluntad de la gente de crear algo grande, de convivir libremente y sin ataduras. Y hemos comprobado que ha sido posible. Incluso han resistido diversas embestidas de las "Fuerzas de Seguridad" de una manera pacífica, haciendo ver al resto del pueblo quién es el verdadero violento. Contra la imagen del anarquista violento tan clásica, han desvelado los ojos de quienes no lo querían ver: El anarquista no es violento sin razón, y muchas veces incluso con razón tampoco lo es (a las pruebas me remito). No podemos decir lo mismo de aquellos que se supone guardan nuestra seguridad.

El Movimiento 15M, les guste o no a aquellos más partidarios de un gobierno más clásico, ha conseguido simular cómo sería la forma de llegar a una sociedad "utópica" a partir del anarquismo, primero tomando el poder, centralizado en las distintas sedes de cada comunidad, luego descentralizándolo, consiguiendo la autonomía e independencia de cada barrio o cantón. Para que luego digan que el anarquismo no funciona. Es solo cuestión de escalas.

jueves, 2 de junio de 2011

Mossega (Muerde)

Hace pocos días presenciábamos un lamentable incidente protagonizado por la sección de Antidisturbios de los Mossos d'Esquadra catalanes. Paradójicamente, los disturbios comenzaron al llegar estos pseudohumanos al lugar donde se concentraba una gran cantidad de la población catalana acampando en demanda de una Democracia Real.
De este hecho podemos sacar múltiples conclusiones:
- Para empezar, el simple hecho de "desalojar" un espacio público, supone privatizar ese espacio, pues si no, lo "público" es de todos, y cada uno ocupaba su parte.
- La manera de hacerlo, totalmente violenta contra una población que protesta pacíficamente, y que se ha manifestado como pacifista desde el primer día, supone ya no brutalidad policial, sino brutalidad estatal, pues es el Estado quien ha dado la orden de desalojar violentamente.
- El hecho de que las Fuerzas "de Seguridad" (si se les puede llamar así), ataquen a la población civil que protesta pacíficamente por el simple hecho de ser una orden, demuestra la impersonalidad y la irracionalidad con que actúan a menudo aquellos que dicen "Servir y proteger".
- Evidentemente, no podemos culpar a todas las Fuerzas por esto. Sin embargo, sí podemos culparlas por otra cosa, y es que ante un ataque a la ciudadanía como ha sido tal desalojo, que no haya habido Policía o Guardia Civil que haya acudido en ayuda de quien se supone que protege es una falta al deber que como tales tienen.
- Por último, la reflexión última a la que se llega es: ¿Realmente necesitamos Fuerzas de Seguridad? ¿Y del Orden? ¿De qué Orden? Si el orden que se había establecido en la Plaza de Cataluña se lo han cargado aquellos que decían protegerlo. Tanto unos como otros, son los mismos perros con distinto collar. El ser humano no necesita que nadie le controle para vivir pacíficamente y en comunidad, como se ha demostrado en Sol, Valencia y demás acampadas.
Quienes mandan a estos perros son quienes sí necesitan protegerse de una población que empieza a despertar, y que quiere recuperar el poder. Los políticos tiene miedo. Y han sacado sus perros a pasear.

Tiemblo.

Tengo un poquito de ansiedad y por eso me apetece hablar contigo, para que me distraigas y me mimes y me tranquilice. Pero hace tiempo...