jueves, 3 de noviembre de 2016

Autoterapia autopsicológica: Autocrítica autodestructiva.

Parece que has vuelto. De nuevo tú y yo, frente a frente en el espejo. En el fondo lo sabías, que esa situación no podía durar para siempre. Eras demasiado feliz, y tú no te mereces tener ese privilegio. Tú sabes todos tus trapos sucios, la basura que eres, lo poco que mereces.

Al fin y al cabo, ¿por qué lo hiciste? Empezar, digo. Me habías prometido que no volvería a pasar, que una vez era suficiente, que solos estábamos mejor. Y sin embargo te dejaste caer, te traicionaste como poca gente se ha traicionado nunca. Dejaste de relacionarte con amigues, abandonaste el colectivo, te centraste en cultivar tu egoísmo y tu ego. Pasaste de ser alguien a quien se podía respetar, a ser un alienado más, o peor, un concienciado que no hace nada. Eres un cadáver en vida, hueles a podrido.

Pero mírate ahora, al final del camino, al inicio del túnel. Eres un despojo, una sombra de lo que fuiste. Apenas queda nada del chaval que tenía los principios por delante, que era capaz de sacrificar cosas por sus ideas. Tú sólo eres un anarquista postureta de mierda, dices mucho y no haces nada. Que no has vuelto al colectivo porque temes no tener tiempo para dedicarle, pero te pasas los ratos muertos leyendo cómics o viendo series, como un parásito. Claro que no te mereces más que lo que tienes, y ni siquiera eso. Sigue activo en las redes, pero no salgas a la calle. Sigue diciendo que no bebes, y pillándote ciegos cada fin de semana. Del último potaste, cerdo, aunque nadie más que tú y yo lo sepamos. Eres hipocresía con patas, ese tipo de persona a la que odiarías y escupirías. Es en lo que te has convertido. Vuelve a caer y a pensar que te levantarás, vuelve a dejarte caer por el tobogán de la autodestrucción hacia el maldito infierno en el que tú y sólo tú estás convirtiendo tu vida.

Llora un poquito por aquí, simula que te desahogas y que esto no es mierda autocompasiva, a ver si convences a alguien. Da pena en lo que te has convertido. Das pena. En el fondo lo que quieres es un poco de casito, pero ojalá no te lo den y te hundas del todo, a ver si así cumples tus ideas más oscuras, que ni para llevarlas a cabo eres valiente. Sólo te acercas, fantaseas y tonteas con desaparecer, pero no te atreves a hacerlo.

Arráncate la piel, aléjate de quienes te ofrecen ayuda, sabes que ensucias cuanto tocas. No debes contagiar tu amargura a quien todavía tiene ilusiones, tienes que estar solo, como antes. Vuelve, déjate seducir por la idea de volver a ser como antes, o de no ser.

Al final, ¿qué elegirás?

Tiemblo.

Tengo un poquito de ansiedad y por eso me apetece hablar contigo, para que me distraigas y me mimes y me tranquilice. Pero hace tiempo...