jueves, 1 de junio de 2017

Tengo un miedo enorme a cagarla. Eres tan frágil, tan sumamente frágil, y yo tan torpe, que julio se me hace lejano.

Ojalá de verdad amanecer pegado a tu espalda en un abrazo prolongado. Ojalá poder ser ese soplo de aire que levante tu falda, que impulse tu vuelo. Ojalá tu voz dulce diciéndome te quieros entre las rendijas de una persiana, un atardecer cualquiera en el centro de la tierra.

Quiero que me enseñes cada rincón de Madrid y de tu cuerpo, las grietas que crean la historia de tu vida.

Tiemblo.

Tengo un poquito de ansiedad y por eso me apetece hablar contigo, para que me distraigas y me mimes y me tranquilice. Pero hace tiempo...