Ya ha pasado la tormenta.
Ahora sólo quedan los restos del navío
que no supo escapar a tiempo.
Quedas tú, a oscuras en la habitación,
pensando en el temporal
que acaba de trastocar toda tu vida.
No sabes ni cómo reaccionar,
pues no sabes ni qué sientes.
Sólo vacío.
Incertidumbre, miedo y ansiedad.
Abren la puerta y entran
antiguos compañeros de noches tortuosas.
Esos fantasmas que creías haber enterrado,
pero que han vuelto más fuertes
para hacerte daño.
No puedes ganarles, estás débil.
Te clavas puñaladas de realidad en la cabeza,
te dices que eres mierda,
ríes con locura
y enloqueces de dolor,
te escupes,
te insultas,
te golpeas,
te muerdes,
te cortas,
te desgarras.
Pero da igual,
por dentro ya estás desgarrado.
Y gritas
rasgándote las cuerdas vocales,
hasta que vomitas todo lo que llevas dentro.
Te arrancas el alma,
caes,
en una espiral autodestructiva,
al vacío.
Sólo queda acabar,
desaparecer.
El resto no importa,
siempre que la agonía acabe.
Por eso estas frases no riman.
Ahora sólo quedan los restos del navío
que no supo escapar a tiempo.
Quedas tú, a oscuras en la habitación,
pensando en el temporal
que acaba de trastocar toda tu vida.
No sabes ni cómo reaccionar,
pues no sabes ni qué sientes.
Sólo vacío.
Incertidumbre, miedo y ansiedad.
Abren la puerta y entran
antiguos compañeros de noches tortuosas.
Esos fantasmas que creías haber enterrado,
pero que han vuelto más fuertes
para hacerte daño.
No puedes ganarles, estás débil.
Te clavas puñaladas de realidad en la cabeza,
te dices que eres mierda,
ríes con locura
y enloqueces de dolor,
te escupes,
te insultas,
te golpeas,
te muerdes,
te cortas,
te desgarras.
Pero da igual,
por dentro ya estás desgarrado.
Y gritas
rasgándote las cuerdas vocales,
hasta que vomitas todo lo que llevas dentro.
Te arrancas el alma,
caes,
en una espiral autodestructiva,
al vacío.
Sólo queda acabar,
desaparecer.
El resto no importa,
siempre que la agonía acabe.
Por eso estas frases no riman.