Autodestrucción29 de noviembre, 2012, a las 21:32
Por eso nos gusta el alcohol, por eso fumamos, por eso hacemos ejercicio, por eso nos reímos, por eso enfermamos, por eso trasnochamos, por eso nos enamoramos… para autodestruirnos a través de nuestra naturaleza emocional-pensante. Y lo llamamos “búsqueda de la felicidad”, porque está demostrado que el mejor escondite para algo a buscar es el no existir, solo así puede ser no encontrado y por lo tanto la búsqueda nunca terminar. Y, de esta manera, vivir.
De hecho, no ha de entenderse de una manera negativa. La autodestrucción puede significar la eliminación de aquello que no necesitamos, y convertirse de este modo en un proceso de transición en el que el fin último es renacer como individuos nuevos y mejorados.
Ludopatía - El juego del oso panda (Game Over)19 de octubre, 2012, a las 23:41
Aún recuerdas cuándo fue la primera vez que te enganchaste a esa maquinita. Te pilló por sorpresa, eras joven y no sabías lo que enganchaba. Fuiste con una moneda a las recreativas, te atraían los colorines. Tras unas partidas (era guapo el juego, eh?) te enganchaste sin remedio. Al principio no lo notaste. Fue al tiempo, cuando viste que se te acababan las monedas y no podías (ni querías) dejarlo. Aquello fue jodido para ti. Días de morirte por jugar, "echar la última" y dejarlo ir. Nada. Al final, tras unos meses de absentismo ludópata, conseguiste dejarlo. pasabas al lado de la tragaperras y nada, ya no te atraía como antes, era algo más del mobiliario urbano.
Te pasaste a otras cosas. Tu amiga la botella, o el cartón de vino. Por una temporada, los cigarrillos. Luego encontraste otra recreativa. Sin darte cuenta echaste la primera moneda. Y la segunda, y la tercera. El puto juego del panda, versión mejorada. "Yo controlo" pensabas, "sé cuándo parar" o "esto no me va a enganchar, sólo es un juego" eran frases que te rondaban la cabeza. Error. No controlas, nunca lo haces. Se te fue, una vez más, de las manos. Demasiado tarde te diste cuenta. Para ese entonces se querían llevar la máquina a otro sitio. Desconectada para ti, ahora la disfrutarían otros. Había mil máquinas más, pero siempre el mismo problema: No tenían el juego del oso panda.
No había otra igual. Sigue sin haber otra igual. Echo de menos a aquél panda, y las tardes que pasamos. Los buenos ratos pegado a su pantalla. Lo que me hacía sentir, la felicidad de aquella perdida inocencia. Espero y pido que vuelva, más no puedo hacer.
Te pasaste a otras cosas. Tu amiga la botella, o el cartón de vino. Por una temporada, los cigarrillos. Luego encontraste otra recreativa. Sin darte cuenta echaste la primera moneda. Y la segunda, y la tercera. El puto juego del panda, versión mejorada. "Yo controlo" pensabas, "sé cuándo parar" o "esto no me va a enganchar, sólo es un juego" eran frases que te rondaban la cabeza. Error. No controlas, nunca lo haces. Se te fue, una vez más, de las manos. Demasiado tarde te diste cuenta. Para ese entonces se querían llevar la máquina a otro sitio. Desconectada para ti, ahora la disfrutarían otros. Había mil máquinas más, pero siempre el mismo problema: No tenían el juego del oso panda.
No había otra igual. Sigue sin haber otra igual. Echo de menos a aquél panda, y las tardes que pasamos. Los buenos ratos pegado a su pantalla. Lo que me hacía sentir, la felicidad de aquella perdida inocencia. Espero y pido que vuelva, más no puedo hacer.
Lo peor son los lugares.30 de septiembre, 2012, a las 14:59
Lo peor de una ciudad son los lugares por los que paseas. No por los que pasas a diario, los otros. Los sitios con historia, pero no historia de cultura, sino historia tuya, tus anécdotas, tus cosas. Lo que has hecho por ahí, y con quién. Una esquina en el barrio más asqueroso de una ciudad puede ser el mejor lugar de la misma si tienes una buena historia ahí. Las tiendas de zapatos donde te arrastraba, los paseos por el centro sin rumbo, el quedar por quedar. Las cosas que habéis visto, las confesiones que os habéis hecho en esos lugares. Eso es lo que da vida a las ciudades. Sin estas cosas una ciudad es poco más que cemento y ladrillo.
El problema reside en que aquellas buenas historias, de un tiempo a esta parte traigan malos recuerdos. Cosas buenas, con gente increíble, pero que ahora no son lo mismo. Y saber que cada vez que pasas por ahí, de la misma manera que antes e alegrabas al recordar la anécdota que el lugar encerraba, ahora te deprimes, viendo cómo ha cambiado todo, como has cambiado tú mismx.
Y mayor problema es que esta sensación te la dé la ciudad entera. Que hayas estado en cada rincón de la ciudad, y cada rincón haya tenido su historia. Ahora ya no puedes salir de casa sin joderte la cabeza. Y si también se da el caso en casa, pues peor. Si en tu misma casa esa sensación de que ya está todo cambiado, que lo que estaba bien, ahora está fatal, y tienes un puto calendario escrito por mil sitios con esas marcas, entonces, amigx míx, tienes un problema.
Por último, después de pensar todo esto, encerrado en tu cubículo, donde puedes sentirte como te salga de los huevos, coges esa hoja del calendario donde está su nombre, y el tuyo, y mil cosas más, y lo guardas. Es del mes pasado. Pero no lo tiras, porque sigues albergando esa ilusión. Aunque sabes que nunca será más que eso, la ilusión.
Un panda de bajón.
El problema reside en que aquellas buenas historias, de un tiempo a esta parte traigan malos recuerdos. Cosas buenas, con gente increíble, pero que ahora no son lo mismo. Y saber que cada vez que pasas por ahí, de la misma manera que antes e alegrabas al recordar la anécdota que el lugar encerraba, ahora te deprimes, viendo cómo ha cambiado todo, como has cambiado tú mismx.
Y mayor problema es que esta sensación te la dé la ciudad entera. Que hayas estado en cada rincón de la ciudad, y cada rincón haya tenido su historia. Ahora ya no puedes salir de casa sin joderte la cabeza. Y si también se da el caso en casa, pues peor. Si en tu misma casa esa sensación de que ya está todo cambiado, que lo que estaba bien, ahora está fatal, y tienes un puto calendario escrito por mil sitios con esas marcas, entonces, amigx míx, tienes un problema.
Por último, después de pensar todo esto, encerrado en tu cubículo, donde puedes sentirte como te salga de los huevos, coges esa hoja del calendario donde está su nombre, y el tuyo, y mil cosas más, y lo guardas. Es del mes pasado. Pero no lo tiras, porque sigues albergando esa ilusión. Aunque sabes que nunca será más que eso, la ilusión.
Un panda de bajón.
En defensa de José Tomás26 de mayo, 2012, a las 14:46
Ante la indignación por parte de algunos de mis compañeros de clase (a los que quiero mucho) por las palabras del profesor de Historia del Arte, he decidido hacer de abogado del diablo y elaborar una pequeña reflexión:
A todos aquellos que se escandalizaron ayer al oír decir a José Tomás que habría que quemar el banco Santander con un cóctel molotov les pregunto: ¿Qué es lo que os molesta? ¿Que se ataque de una manera directa un símbolo del poder financiero? ¿Que se use la "violencia" en vez de usar otros métodos?
Hay que reflexionar sobre la situación actual, y cómo se han solucionado estos problemas a lo largo de nuestra historia.
Nos encontramos en un momento en el que, bajo el lema de "haber vivido por encima de nuestras posibilidades", nos eliminan derechos a golpe de decreto. Esto ha provocado la bajada de la calidad de vida de la mayoría de la población española, llegando a extremos de provocar suicidios o muertes por hambre. Que no salgan en las noticias no significa que no existan, no seamos ingenuos. De esta manera se podría decir que la crisis es indirectamente la causa de todas estas muertes (y no solo aquí, Portugal, Grecia, Italia...). ¿Quién es el culpable de esta crisis? Si volvemos atrás en unos años, veremos como la corrupción y especulación tanto en la política como en el sector financiero nos han acabado trayendo aquí. Los responsables de esto, las personas que se han aprovechado de la población, en este mismo momento se encuentran en libertad, cobrando indemnizaciones millonarias, pudiendo legalizar su dinero negro con un costo mínimo gracias a la amnistía fiscal. Cuando esta situación se ha hecho insostenible, los bancos han quebrado. Y cuando esto ha pasado, debido a todo lo que han robado a la población, el Estado ha decidido asumir como propia la deuda privada de estos, convirtiéndola en deuda pública, y haciendo por tanto que toda la población tenga que ayudar a sacar a los bancos a flote. La gente que no puede hacerlo se ve hundida en la miseria día a día, teniendo que rebuscar comida en cubos de basura. Es irónico eso de rescatar a quien te está intentando desahuciar.
Visto el problema, vemos cómo las crisis se han resuelto en la historia: Sangre. La historia de España es como la morcilla de mi pueblo, está hecha con sangre y se repite. Nos abalan la guerra civil, la guerra de sucesión, la de la independencia española (que se repetirá cambiando de enemigo a Alemania y Bruselas)...
No voy a decir que no esté bien la manifestación pacífica y la resistencia pasiva; al contrario, me parecen métodos muy buenos, pero que hemos tardado en asumir. Nos callamos cuando había que manifestarse, y nos manifestamos cuando hace falta una revolución. ¿Parece "revolución" una palabra peligrosa y difícil de llevar a cabo? Sí. Pero no hay otra salida.
No seamos ingenuos, a quienes gobiernan ahora mismo las manifestaciones no les afectan. Al contrario, les legitiman como muestra de tolerantes con la oposición del pueblo. Y ahora yo os pregunto, de nuevo:
Con un Estado que protege a los causantes de la crisis, que ahoga al pueblo, ¿no es legítimo lanzar un cóctel molotov a un símbolo del poder financiero? ¿Realmente es violencia atacar un establecimiento, y no lo es el causar la muerte y el sufrimiento de miles de personas?
Sintiéndolo mucho, queridos compañeros, habéis sido muy ingenuos, sois parte del juego. Os han enseñado día a día en la televisión que lo peor de la crisis está por llegar. Que es mejor no hacer nada, a ver si vamos a ir peor. Os han enseñado a tener miedo, y lo habéis aceptado. No sólo eso, sino que os han insensibilizado contra la muerte y os han educado para rechazar el ataque al poder. Si de verdad creéis que es peor lanzar un cóctel molotov a un banco a que ese banco esté matando y perjudicando (in)directamente a miles de personas... habéis perdido un poco de vuestra humanidad.
Ese cóctel solo, diréis, no hace nada, solo revienta una sucursal. Pero es acabar con un símbolo, es prender la mecha de todo lo demás. Los grandes actos en la Historia han comenzado con pequeñas acciones. Y ese combinado puede ser el inicio del fin de todo un sistema enfermo.
Creo que no me dejo nada... Hay cosas que podría matizar, pero ya lo he hecho suficientemente largo. Quien haya leído hasta aquí, espero que antes de comentar reflexione sobre todo lo expuesto. Evidentemente, todo esto está abierto a debate, y espero que no me odiéis ni os sintáis ofendidos por el texto. Simplemente, creo que es necesario decir las cosas sin anestesia, ya está bien. Un besito
A todos aquellos que se escandalizaron ayer al oír decir a José Tomás que habría que quemar el banco Santander con un cóctel molotov les pregunto: ¿Qué es lo que os molesta? ¿Que se ataque de una manera directa un símbolo del poder financiero? ¿Que se use la "violencia" en vez de usar otros métodos?
Hay que reflexionar sobre la situación actual, y cómo se han solucionado estos problemas a lo largo de nuestra historia.
Nos encontramos en un momento en el que, bajo el lema de "haber vivido por encima de nuestras posibilidades", nos eliminan derechos a golpe de decreto. Esto ha provocado la bajada de la calidad de vida de la mayoría de la población española, llegando a extremos de provocar suicidios o muertes por hambre. Que no salgan en las noticias no significa que no existan, no seamos ingenuos. De esta manera se podría decir que la crisis es indirectamente la causa de todas estas muertes (y no solo aquí, Portugal, Grecia, Italia...). ¿Quién es el culpable de esta crisis? Si volvemos atrás en unos años, veremos como la corrupción y especulación tanto en la política como en el sector financiero nos han acabado trayendo aquí. Los responsables de esto, las personas que se han aprovechado de la población, en este mismo momento se encuentran en libertad, cobrando indemnizaciones millonarias, pudiendo legalizar su dinero negro con un costo mínimo gracias a la amnistía fiscal. Cuando esta situación se ha hecho insostenible, los bancos han quebrado. Y cuando esto ha pasado, debido a todo lo que han robado a la población, el Estado ha decidido asumir como propia la deuda privada de estos, convirtiéndola en deuda pública, y haciendo por tanto que toda la población tenga que ayudar a sacar a los bancos a flote. La gente que no puede hacerlo se ve hundida en la miseria día a día, teniendo que rebuscar comida en cubos de basura. Es irónico eso de rescatar a quien te está intentando desahuciar.
Visto el problema, vemos cómo las crisis se han resuelto en la historia: Sangre. La historia de España es como la morcilla de mi pueblo, está hecha con sangre y se repite. Nos abalan la guerra civil, la guerra de sucesión, la de la independencia española (que se repetirá cambiando de enemigo a Alemania y Bruselas)...
No voy a decir que no esté bien la manifestación pacífica y la resistencia pasiva; al contrario, me parecen métodos muy buenos, pero que hemos tardado en asumir. Nos callamos cuando había que manifestarse, y nos manifestamos cuando hace falta una revolución. ¿Parece "revolución" una palabra peligrosa y difícil de llevar a cabo? Sí. Pero no hay otra salida.
No seamos ingenuos, a quienes gobiernan ahora mismo las manifestaciones no les afectan. Al contrario, les legitiman como muestra de tolerantes con la oposición del pueblo. Y ahora yo os pregunto, de nuevo:
Con un Estado que protege a los causantes de la crisis, que ahoga al pueblo, ¿no es legítimo lanzar un cóctel molotov a un símbolo del poder financiero? ¿Realmente es violencia atacar un establecimiento, y no lo es el causar la muerte y el sufrimiento de miles de personas?
Sintiéndolo mucho, queridos compañeros, habéis sido muy ingenuos, sois parte del juego. Os han enseñado día a día en la televisión que lo peor de la crisis está por llegar. Que es mejor no hacer nada, a ver si vamos a ir peor. Os han enseñado a tener miedo, y lo habéis aceptado. No sólo eso, sino que os han insensibilizado contra la muerte y os han educado para rechazar el ataque al poder. Si de verdad creéis que es peor lanzar un cóctel molotov a un banco a que ese banco esté matando y perjudicando (in)directamente a miles de personas... habéis perdido un poco de vuestra humanidad.
Ese cóctel solo, diréis, no hace nada, solo revienta una sucursal. Pero es acabar con un símbolo, es prender la mecha de todo lo demás. Los grandes actos en la Historia han comenzado con pequeñas acciones. Y ese combinado puede ser el inicio del fin de todo un sistema enfermo.
Creo que no me dejo nada... Hay cosas que podría matizar, pero ya lo he hecho suficientemente largo. Quien haya leído hasta aquí, espero que antes de comentar reflexione sobre todo lo expuesto. Evidentemente, todo esto está abierto a debate, y espero que no me odiéis ni os sintáis ofendidos por el texto. Simplemente, creo que es necesario decir las cosas sin anestesia, ya está bien. Un besito