domingo, 28 de noviembre de 2010

Bilingüismo

La enseñanza bilingüe consiste en realizar el proceso educativo en dos idiomas. Esta es una práctica que está amaneciendo aún en las instituciones educativas de la sociedad española, pero que en otras partes del mundo es totalmente normal.

            La enseñanza bilingüe es, ante todo, una expresión de multiculturalidad, pues aquella persona que sea capaz de hablar dos (o incluso tres) idiomas con total soltura podrá desenvolverse mejor en situaciones que requieran el uso de una lengua extranjera. Además, una sociedad bilingüe se beneficiaría de unas relaciones internacionales mejores que las de otras sociedades no bilingües. En cuanto al ámbito comercial, las relaciones entre el proveedor internacional y el comerciante nacional nos permitiría acceder a productos y enseres nuevos, pues la barrera de la lengua sería eliminada. Si hablamos ahora del campo de la investigación, el bilingüismo facilitaría la compenetración y el intercambio de información entre dos o más entidades internacionales que trabajen en un mismo proyecto.

            Por otra parte, el bilingüismo es una práctica que se ha de llevar desde el inicio de la etapa educativa, pues iniciar un bilingüismo a mitad lo único que ocasionaría sería, por una parte, una bajada importante de aprendizaje por parte de los estudiantes (pues si no entienden el idioma, es imposible que aprendan), y como consecuencia de esto, un rechazo al bilingüismo, pues sería la causa de que no aprendieran. Ahora, llevando este bilingüismo al extremo, es decir, aplicándolo a todo el globo terráqueo (cosa poco probable, por no decir casi imposible), ¿no crearía el bilingüismo, con el tiempo, un nuevo idioma, o quizá incluso, desbancar algún que otro idioma o dialecto? Es solo una hipótesis, pero si se diera el caso, no sería de extrañar que, como se ha intentado en el pasado, se intentara crear un idioma adecuándolo al uso de la población (recordemos el caso del esperanto), y si esto llegara a ocurrir, la desaparición de otras lenguas o dialectos sería una consecuencia bastante probable, pues es lo que ha ocurrido con lenguas muertas como el latín.

            En conclusión, el bilingüismo es, ante todo, un fenómeno sociocultural que se debe potenciar al comenzar la etapa educativa, pero protegiendo y siendo conscientes de que dialectos y otras lenguas menos usadas siguen estando presentes en nuestra sociedad.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Don't worry, be happy

La felicidad es, ante todo, una prioridad del ser humano, prácticamente imposible de saciar, pues por todos es sabido que cuando algo tienes, algo superior y que implica un reto deseas. Así pues se podría decir que la felicidad es una utopía casi imposible de conseguir.

            Pero esta felicidad utópica no es una felicidad pasajera, pues entonces no sería verdadera felicidad sino simple apariencia, es una felicidad de plenitud en todos los ámbitos. Metiéndonos de lleno en el tema que nos ocupa, para nada se puede decir que la felicidad es cosa nuestra. La felicidad individual es evanescente, y por lo tanto no es verdadera felicidad. En cambio, la felicidad colectiva, aquella que se experimenta cuando se sabe que todo está bien (tanto para el individuo como para sus allegados), sí se puede considerar felicidad en el sentido completo de la palabra. Y es que para ser feliz no basta con cumplir el sueño americano, como algunos dicen (salud, dinero y amor), sino que es necesario que a estos factores mencionados se les añada el factor “compañía”, y no cualquier compañía, sino una buena y productiva compañía. Añadir también que esto no conviene a mucha gente, y es por ello que hay quien deforma la realidad, vendiendo una felicidad falsa, pues la infelicidad produce insatisfacción y la insatisfacción es el primer recurso utilizado para vender y embaucar a los pobres ignorantes. Centrándonos en el tema, la felicidad es cosa de los demás porque el ser humano ha evolucionado hasta depender de la compañía de los demás seres humanos, y por tanto, un ser humano aislado totalmente del resto de la Humanidad no puede ser feliz.

            Ejemplificando lo dicho hasta ahora, una persona rica no podría ser feliz viendo cómo un niño se muere de hambre, por mucho dinero, amor, salud y prestigio que tenga. Es más, cada persona, para encontrar la felicidad, ha de hacer felices a los demás (o esa es mi opinión al respecto), para a continuación poder por sí misma sentirse plena y realizada, y por tanto feliz. Y hay quien para conseguir la felicidad pasajera (bastante más fácil de conseguir que la verdadera felicidad), alude a los sentimientos más profundos de las personas, como puede ser el hecho de, como se ha hecho hace poco, utilizar la sensación que produce el hacer el amor para relacionarla con votar a cierto partido político (no seré yo quien le dé propaganda), cosa que  nos indica que si votamos al partido en cuestión experimentaremos las mismas sensaciones (todo el mundo sabe que es mentira, los políticos creen que convencen), y esto es jugar con las experiencias de la gente. Por otro lado, he de ponerme como ejemplo para reforzar mi teoría; yo, en mi humilde intento por entender el mundo llegué hace tiempo a la conclusión de que para hallar mi propia felicidad, necesitaba que los demás fueran felices (cosa que me ha traído más de un quebradero de cabeza), y esto algunos lo han catalogado como egoísmo maquillado (pues el fin de todo esto es conseguir mi propia felicidad), mas no por ello desisto en el intento, y como expuse en otra argumentación, desarrollé un sistema (utópico, todo hay que decirlo), que puesto en práctica beneficiaría  a todo el mundo que hiciera uso de él. Dándole un valor numérico de “1” a la felicidad de una persona, si esa persona intentara conseguir la felicidad de los que le rodean (vamos a suponer que son tres personas, A, B, C y nuestro sujeto, X), A, B y C ganarían “1” en felicidad cada uno. Pero si cada uno de ello también usara este sistema, los valores de felicidad aumentarían considerablemente, pues A se beneficiaría de B, C y X, B de A, C y X y así sucesivamente, con lo cual, con sólo cuatro personas la posibilidad de alcanzar la felicidad se triplicaría. Aun así, es únicamente un método teórico, pues en la práctica, según la gran mayoría “no hay tan buenas personas en el mundo”.

            En conclusión, si queremos alcanzar nuestra felicidad, queramos o no la subordinaremos a la felicidad de las personas de nuestro alrededor.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Beer, beer, beer

El botellón es un fenómeno relativamente moderno que consiste en consumir bebidas alcohólicas en grandes cantidades. En la actualidad ha proliferado especialmente en los jóvenes, quienes en principio no pueden adquirir legalmente bebidas alcohólicas, y menos aún consumirlas.

            El botellón es, según la edad, una manera económica de divertirse. Aunque la edad base para consumir y comprar alcohol está en los 18 años, jóvenes de 14 ya beben semanalmente y habitualmente. Esto desde mi punto de vista es muy negativo, pues esa es una edad muy peligrosa en todos los sentidos como para achacarle también la posibilidad de hacer al joven alcohólico. Por contra, la edad base debería rebajarse a los 16 años, pues es cuando se permite a una chica abortar, y el alcohol no requiere más responsabilidad que el aborto. Por otra parte, en el campo económico, la proliferación del botellón en estos últimos años es la consecuencia del aumento del precio del alcohol en pubs y bares, donde hay mayor precio por menor cantidad, frente a los precios de supermercados de barrio y tiendas de pequeño propietario. Los puntos a favor del botellón que podría dar serían la disminución de la vergüenza, que desemboca en nuevas relaciones unidas por el alcohol (curiosa metáfora), y la posibilidad de ahorro no solo en cuanto a consumo de alcohol, sino también en lo referente a la entrada en discotecas y demás lugares de ocio nocturnos de pago, pues durante el tiempo en el cual se hace botellón, la gente con coche suele poner su propia música, sin necesidad de ir después a ninguna discoteca. Mencionar también que en breve entrará en vigor una normativa que estipula que los menores que sean pillados bebiendo alcohol serán sancionados con una multa que tendrán que pagar sus padres. Aunque sea desviarse un poco del tema, he de aclarar que esta medida impuesta sólo es una manera que tiene el Gobierno de recaudar dinero a costa del bolsillo de los padres de los menores.

            La edad media de inicio en el consumo de alcohol entre los escolares, según los datos de la Encuesta sobre Drogas a la Población Escolar 1998 es de 13.6 años, y la edad media de inicio de consumo semanal se sitúa en los 14.9 años, según esta fuente las chicas registran mayor prevalencia de consumo de alcohol, aunque en cantidades menores. El 84.2% de los escolares ha consumido alcohol en alguna ocasión y el 43.9% consume al menos una vez a la semana. En cuanto a los episodios de embriaguez el 41% de los escolares se han emborrachado en alguna ocasión. Los datos hablan por sí solos, se trata de una aberración en toda regla.

            En conclusión, dentro de la libertad de cada individuo, hay que reconocer que como no se frene un poco esta ola de alcohólicos que aun juegan a las chapas, llegará un día que encontraremos bebés con cerveza en vez de leche en su biberón.

jueves, 14 de octubre de 2010

Aquellos recuerdos...

Ya está, ya me he puesto. Llevaba medio mes sin escribir nada, pues nada merecía la pena de ser escrito. Hasta que esta mañana ha llegado a mi mente el recuerdo de aquella vez, aquella época en la cual tanto mi inocencia como la de mis amigos estaba aún intacta.

Era un mediodía de abril. Hacía calor, y, como todos los días, comía en el comedor del colegio. Siempre he sido lento comiendo, y aquella vez no fue una excepción. Tragaba sin prisa, dejándome llevar por los pensamientos que vagaban en aquel momento por mi mente mientras miraba el desplazamiento de las nubes. Salí del comedor, apremiado por los empujones de una de las profesoras, que se desesperaban con aquellos que no vivíamos con el estrés rutinario de aquella época. A partir de aquí mi mente se vuelve más difusa, pues no estoy seguro de en qué orden o con qué exactitud ocurrieron los acontecimientos, es por eso que dejo dos versiones... sigo sin saber cuál es la buena, que cada uno haga su elección.

A) Llegué al patio tras atravesar todo el colegio, que era un laberinto de pasillos, cuando fui avisado por Iván (un gran amigo, buenazo y alegre siempre), de que el que para mí era como mi hermano, David, estaba siendo linchado por los chavales de 4ºB (en aquella época de primaria, las rivalidades entre 4ºA y 4ºB eran realmente terribles). Un grito medio de rabia, medio de desesperación salió de mi boca, corrí hacia donde me indicaba Iván con el dedo (estaba lejos, el patio era realmente grande, pues contenía incluso un campo de fútbol y un "subpatio" para los pequeños que aún no iban a Primaria), y llegué en medio de la batalla campal que se había desarrollado. Fabián, Sergio, Muñoz... muchos había allí, todos ellos muy buenos amigos míos, y todos dábamos y recibíamos. Codazos, patadas, puñetazos, mordeduras, arañazos... Por suerte o por desgracia, una de las cuidadoras nos vio (éramos como diez en pelea, para no vernos), y nos tuvo que separar. La mayoría llévabamos únicamente arañazos y magulladuras menores. Alguno salió de allí con una gota de sangre en el brazo. Dio igual, la cosa no prosperó y la antipatía propia del infantilismo se convirtió en amistad en un futuro.

B) Bajé al patio, que se dividía en varios sectores: Por un lado, estaba el "patio de los pequeños" (chavales que aún no habían hecho primaria, por otro, el campo de fútbol (cuántos partidos, cuánto prestigio en cada movimiento triunfal), el campo de tierra (un solar de 4 x 4 al lado del campo de fútbol, donde los árboles servían como porterías), y la "zona de duelos" (en aquella época estaba de moda el juego de cartas de Yu-gi-oh!, y muchas horas echamos allí, jugando y jugando, desarrollando estrategias y demás). Me encaminé hacia este último sitio, donde se había agrupado la cuadrilla, mientras dos de ellos jugaban. No recuerdo cómo ni porqué, pero al instante me encontraba en el campo de tierra, dividido en dos bandos según la clase, enfrentados como si fuéramos a pegarnos. Acerté, porque de alguna manera Álvaro del Pino (un chaval bastante pintoresco), agarró a David por el cuello de la camisa y lo tumbó al suelo. Nada más ver esto, y con las lágrimas saltando por la rabia (David era como mi hermano), grité lo más alto que pude "¡¡No toquéis a David!!" Y me lancé enfurecido a por Álvaro, el chaval que había osado tocar a mi hermano. Entre todos nos separaron. Hubo quien nos metió alguna que otra patada, y hubo quien únicamente nos separó. Levantaron a David entre dos, con las lágrimas en los ojos, pero sin derramarlas, uno de cada brazo, y a Álvaro también. Yo cambié mi posición a sentado en el suelo, y cuando me ofrecieron una mano y me dijeron un "¿Estás bien?" con un "Sí" me levanté.

Repito que no sé cuál es la verdadera historia, incluso si ninguna de estas dos lo es, o ambas lo son en una. Sólo sé que cada vez que recuerdo la rabia, la intensidad con que viví aquellos momentos de trifulca (que no durarían ni un minuto), una sonrisilla aparece en mi cara.   

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El valor del precio, o el precio del valor

Todo en esta vida tiene un valor y un precio. TODO. En esta palabra englobo por supuesto palabras que se refieren a sentimientos y demás entes inmateriales. Que los románticos me niegen esto, que no me harán cambiar de opinión; hasta el amor se puede comprar hoy día.


Y es por esto que debemos plantearnos la pregunta: ¿realmente podemos identificar el valor de un objeto cogiendo como referencia su precio? Cuando digo precio no me refiero únicamente a dinero, se puede pagar de muchas maneras, todas ellas válidas. Opino que no, que el valor es dependiente de la persona a la que afecta. Es más, en la sociedad en la que vivimos, en nuestra era de la globalización donde las multinacionales son las que estipulan qué vale y qué no, qué está perfecto y qué es una chapuza, el precio está muy por encima del valor.


Las razones son evidentes, estamos en crisis: Todo el mundo necesita dinero (e incluso los que ya tienen aún quieren más), y por ello objetos cuya demanda es alta (ya hablé de las terribles modas) inflan su precio desorbitadamente, pero la gente arraigada en el consumismo y el capitalismo actual siguen comprando, da igual dos que dos mil, es la moda. Es de esta manera como se devaluan los objetos, pues ¿qué valor tiene, por ejemplo, una camiseta de una tirada de cinco mil camisetas en serie e iguales? Es de esta manera como se favorece los dos demonios antes mencionados: el capitalismo y el consumismo.


Por contra, este fenómeno de masas que arrasa porque es la moda, hace que (y estamos hablando del ámbito de los objetos, aún no hemos hablado de las cosas inmateriales) objetos artesanales cuya tirada es comparada con la de las multinacionales minúscula, tengan que bajar su precio (de esta manera quizá hagamos que aumente su valor). Este proceso además tiene otra consecuencia negativa: la diferencia económica entre las multinacionales y las grandes empresas y el pequeño y mediano comercio se agranda.


Metiéndonos ya en un ámbito menos terrenal (se podría decir incluso "espiritual"), el valor que tienen algunos gestos, detalles o momentos de la vida de una persona hacen pensar que el precio es únicamente un pequeño tributo para poder disfrutarlo. Porque en este tipo de aspectos, el precio suele ser bastante inferior al valor del gesto, con esto quiero decir que con un pequeño "sacrificio" (este sería habitualmente el precio a pagar en este terreno), consigues un beneficio sentimental enorme.


Para acabar, que me está quedando largo, diré que no te dejes convencer, busca aquello que tú mas valoras, un despertar en la playa, aquella camiseta que te recuerda tiempos pasados, sentir la lluvia en el cuerpo... disfrútalo y no te dejes llevar por lo convencional.

Saludos!!

viernes, 10 de septiembre de 2010

La moda de seguir la moda

Hoy en día vivimos en una sociedad de modas. La moda de los piercings, la de la "foto tuenti", la de el flequillo recto. Y estas modas no nacen solas, de la nada, hay gente detrás de ellas, que saca unos beneficios.

Existe una historia de una señora que tenía un amigo que necesitaba dinero. Esta señora, para que su amigo pudiera conseguir dinero fácil sin esforzarse, iba plantando por su huerta una semillita. El hombre sólo tenía que recoger los frutos de esa semilla. Al poco tiempo, el hombre se enriqueció sobremanera. Esta señora era la multinacional, su semilla, la moda, y su huerta el mundo. El hombre era el consumismo.

Con esta historia quiero decir que las modas son creadas para favorecer el consumismo, de manera que cuando un sector está en decadencia se pone de moda y se enriquece rápidamente. Ejemplos son la moda de las "vacaciones rurales" (se favorecieron porque se volvía a realizar un éxodo a las ciudades, y en los pueblos aumentaba la pobreza), la "cocina creativa" (esto es sacarte el dinero por lo bonito del plato, no por su cantidad o dificultad), o "la moda Disney Channel" (muy seguida en la actualidad, consiste en favorecer el enriquecimiento de los estudios Disney explotando la imagen de sus creaciones y utilizarlas en todo tipo de objetos).

jueves, 9 de septiembre de 2010

I-Legal

Legalidad es un término muy usado en la actualidad. Tanto lo que es "legal" como lo que es "ilegal" nos abren a menudo puertas a situaciones variadas. Pero ¿qué es la legalidad en sí misma? ¿Es una censura pública o una protección contra lo que podría considerarse "el Mal"?



Desde mi punto de vista, no es ninguna de estas dos cosas. La legalidad es simplemente una característica de los objetos y acciones, que nos sirve para etiquetarlos de buenos o malos según esa referencia. Por otra parte, ¿quién decide qué es legal y qué no? En el presente lo decide un consenso de personas que, en teoría, velan por nuestra seguridad. ¿No debería cada persona, objetivamente, decidir qué es legal o ilegal para sí mismo/a, ya que cada persona se conoce mejor que nadie y sabe la situación en la que se encuentra y las razones que tiene? Pero recaeríamos de nuevo en la responsabilidad del individuo, en su capacidad de decisión y de distinguir lo que a vista de la sociedad es "malo" o "bueno".



En conclusión, deberíamos poder ser capaces de decidir por nosotros lo que para nosotros es bueno o malo, de una manera subjetiva, pero sin ser totalmente radical.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Fumándome la libertad

A estas alturas de la vida, donde hay que pedir permiso hasta para (y permite mi lenguaje soez) cagar, me planteo la duda de si el fumar se puede restringir como hace el Gobierno actualmente o no. ¿No está violando la libertad individual de cada persona? Por otra parte, ¿no merecen los no fumadores poder respirar un aire no contaminado con el humo del fumador?

Es por ello este un tema que genera controversia. Mi opinión, no se debe restringir el acto de fumar, cada persona debería ser consciente de lo que hace con su cuerpo. Es cierto, que puede que perjudique a segundos, mas, en ese supuesto, ¿el segundo no podría desplazarse a un lugar donde se sintiera cómodo y libre del humo? O lo que sería más adecuado, ¿el fumador no debería ser consciente del mal que hace al segundo, y responsablemente apagar lo que fuera que estuviera fumando? De esta manera lo que planteo es una total libertad en la que cada individuo se responsabiliza de sus actos y de como afectan a su entorno. Quizá esto sea una utopía, el "vive y deja vivir" que en nuestra niñez nos enseñaban Timón y Pumba, pero sin duda creo que es lo que se debería hacer.

Matizaré también el hecho de que no he mencionado en ningún momento cuál es la sustancia fumada. Con un poco de suspicacia ya te habrás dado cuenta de que la "total libertad" de la que hablo incluye también el hecho de que se legalicen sustancias como el opio y la marihuana (repito, cada individuo es libre de hacer lo que crea conveniente). Yo ya he expuesto mis ideas y opiniones, y ahora que te he abierto el debate, te toca a tí pensar por tí mismo y decidir en qué crees.

Saludos!

martes, 7 de septiembre de 2010

Patito Feo, pero feo de verdad

Hoy mi hermana me ha pedido que le buscara la letra de dos canciones de la que está siendo la serie de moda entre las niñas de diez años, Patito Feo. Después de encontrarlas me ha pedido que se las dictara para escribirlas en un papel. Haciendo esto, me he dado cuenta de la cantidad de valores negativos que esta serie inculca a las pequeñas; por ejemplo: "Nadie pasa de esta esquina, aquí mandan las divinas". Gracias por generar bandas de niñas que se disputarán el título de "divinas", que les dará superioridad moral sobre todas sus amigas o compañeras. "Todos saben quien manda en este school porque nosotras somos gente cool". Toda una vida maestros y padres intentando convencer a sus hijos de que la apariencia no lo es todo, y ahora vienen las "divinas" a contradecirles. "Aquí no entran feas, pa' que lo veas mira esa fea, aquella otra fea, aquí no pueden entrar". Toma ya. Sí señor, elitismo de apariencia, que en este caso se repite varias veces. "Fuera feas, fuera feas, para ustedes no hay lugar". Excluye a personas por su apariencia (he comentado que se repetía) de una manera más bien tosca, pero luego les dedica un "ustedes", bueno.


Todo esto lo he sacado únicamente de una canción, UNA. Y a pesar de que haya gente que opine "sí, eso es así en la canción, pero en la serie también se demuestra al final que los roles de las chicas protagonistas cambian", yo digo no, porque lo que aprende nuestra juventud no es lo que ve en media hora de televisión, sino en lo que ha ido viendo a lo largo de todo el mes o meses (según la duración de la serie).


Como conclusión diré que igual que este hay mil casos ahí fuera de este tipo de discriminación subliminal, si se me permite.

Hola, mundo

Bueno, hoy, día en que finalmente decido iniciarme a llevar un blog que no sé cuanto aguantará, resulta ser también el día en el que decido tomarme a partir de ahora las adversidades con buena cara y desde una perspectiva positiva y cómica. Desde la silla del ordenador, pues, saludo a todo aquel que decida leer y/o seguir mi blog.

Tiemblo.

Tengo un poquito de ansiedad y por eso me apetece hablar contigo, para que me distraigas y me mimes y me tranquilice. Pero hace tiempo...