Desde siempre me ha intrigado eso que la gente llama orgullo, y que me da bastante miedo. Porque el orgullo nunca viene solo, y en la mayoría de los casos, suele ser malsano. Y con esto me refiero al orgullo irracional, que a día de hoy brota por doquier. Una pequeña reflexión sobre el orgullo nos dirá por qué.
El más cercano orgullo es el llamado orgullo nacional, es decir, estar orgulloso de haber nacido en determinado lugar. Traducido a otras palabras, estar orgulloso de que el azar haya querido que nazcas en un lugar específico. Bien, ¿qué tipo de orgullo es ese? ¿Cómo puedes estar orgulloso de algo que es ajeno a tí? Podrías estar orgulloso de haber ganado una carrera, de haberte sacado un título, o incluso de los macarrones para comer, que te han salido estupendos. Pero estar orgulloso de algo en lo que no has participado ni directa ni indirectamente, perdonadme, es una sandez. Estar orgulloso de ser español, como se repite desde la fiebre del Mundial, es una gilipollez. España, un país en crisis, con una tasa de paro escalofriante y un sistema educativo de capa caída... ¿cuál es tu orgullo? Tampoco hay que avergonzarse, nacer en España ha sido cosa del azar. Lo mismo se traduce a otros países como EEUU (¿orgulloso de nacer en el país que condena a menores a pena de muerte, o cuya población es la más obesa del mundo?).
Y lo del Mundial me sirve para dar entrada a otra parte del orgullo, es decir, ¿orgulloso de tu Selección? ¿Acaso has hecho algo para sentirte orgulloso? ¿Has entrenado al equipo, le has donado equipamientos o has hecho algo que no sea ver en la tele el partido (porque te gusta el deporte en concreto, si jugara Lituania lo verías igual)?
Naahh, todo ese orgullo que se derrocha en el deporte debería darse en otros aspectos de la vida. A mí por ejemplo, me enorgullece ver cómo un proyecto en el que llevo trabajando mucho tiempo, por fin da sus frutos, o como mis consejos ayudan a que alguien sea feliz. Yo no me enorgullezco de haber nacido en el mismo pedazo de tierra que un triunfador, me enorgulleceré cuando haya alcanzado a ese triunfador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario