martes, 11 de octubre de 2011

Niños, niños, ¿futuro? ¿FUTURO?

Creo que el título de la entrada deja bien claro de qué va a tratar este post. EN efecto, tras la gran cantidad de recortes en educación que ha realizado el sastre/lastre del país, ¿qué va a ser del futuro de los ahora estudiantes primerizos?

Como imagino que sabréis, la cosa está mal. Muy mal. Jodidamente mal. Cada día es más difícil acceder a un trabajo, pues escasean, por lo que para conseguir uno piden una mayor cualificación, y para conseguirla, es necesario una serie de títulos académicos que se imparten en escuelas, institutos y universidades. Vayamos por partes:

Se empieza en la escuela o colegio, donde te enseñan actividades y conocimientos básicos que aumentan en gran medida tu grado de cultura. En este sector se empieza a notar ya la falta de presupuesto y profesional docente, pues el Gobierno ha rebajado o incluso suprimido las ayudas a estos centros en algunas zonas, con la consecuencia de encontrarse niños de 4 ó 5 años cruzando calles para poder ir del colegio al comedor (para después volver por el mismo camino), o la supresión de algunas actividades extraescolares.

Cuando pasas de etapa, y te sientes ya "un mayor" (no lo eres, pero para simularlo fumas en el baño con los de 4º de ESO), llegas al instituto, el sector donde han hecho el mayor destroce de todos. Aquí, en este momento, en el momento más importante del aprendizaje (desde mi punto de vista) se han cargado de todo; profesores, actividades extraescolares, colegios a mitad construir o remodelar, peores horarios para los susodichos... Han hecho una escabechina digna de mención. Decía que este es el punto clave para el estudiante, y lo justificaré: Mientras que en el colegio te dan información básica, y en las universidades y módulos te especializan en algo (yo diría mejor "te clasifican"), el instituto es la etapa más rica en conocimientos, ya no a nivel cultural sino también moral. Es en esta etapa cuando el niño pasa a adulto, se comienza a formar su personalidad, a interesarse en "sus cosas" y a investigar por su cuenta. Empieza a recibir información de todos los lados, pero ya no de una forma pasiva como en el colegio, sino de una forma activa, analizando cada conocimiento, y almacenándolo con una dosis de subjetividad y razonamiento. Y aquí, donde se supone entran los profesores para guiar al alumno en la búsqueda de un buen criterio, es donde nos ha fallado el juego. Si no hay dinero para profesores, los que quedan tienen que hacer más horas, superpoblando las clases, y por tanto, haciendo más difícil la tutoría personalizada de cada estudiante. Parece un dominó que se ha caído, simplemente han golpeado la primera pieza y todo lo demás ha ido detrás. No lo creo así. Lo que han conseguido con estos recortes es limitar el aprendizaje de las generaciones futuras, y, con ello, ya tienen mansos corderitos incultos para futuros gobiernos. Sí, suena a delirio mental mío, es posible. De hecho, espero que lo sea, si no... estamos jodidos. Si impedimos que los estudiantes aprendan a formarse un buen criterio, y les impedimos el acceso a la cultura, retrocederemos varias décadas en la historia. No lo permitamos. 


Debería hablar ahora de la Universidad, pero ese ya es otro cuento, y hoy no toca contarlo. Hoy lo que toca, es salir a la calle a exigir que la educación pública siga siendo pública, y con una calidad de enseñanza excelente. Porque no sé vosotros, pero a mí no me apetece que en treinta años volvamos al viejo orden estamental, o que a mis ochenta años me opere un incompetente mental. Y sobretodo, no me apetece que mis hijos me pregunten por qué no todo el mundo puede estudiar. Porque no podré explicarles que hubo una oportunidad de parar las privatizaciones, y se desaprovechó.

Buenas noches, y espero que no se os indigeste la lectura, creo que me he ido un poco de lo que pretendía explicar pero bueno, ya volverá a salir otro día.

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