viernes, 11 de febrero de 2011

El día del querer

Y el lunes llega ese día tan bonito para unos, tan estesante para otros, y tan provechoso para un pequeño sector, que sin embargo, es el que rige el mundo. Sí, me refiero a los mercados, que el día de San Valentín (y no el día, sino el margen de dos semanas que da), harán una buena caja, aumentarán los precios, las horas  que trabajarán los empleados (¡hay que aprovechar el tirón que da esta fecha!), y como siempre, sacarán tajada los de siempre, aquellos que ya de por sí son adinerados (cuanto más tienen, más quieren).

La pregunta que yo me hago es: ¿Realmente es necesario montar toda esa parafernalia de corazones, dulces, viajes románticos etc, para, supuestamente, demostrar que se quiere a alguien, un sólo día? ¿Soy el único que piensa que un día no compensa otros 364? Que me llamen loco, extremista, o radical, pero esto, que no discuto que empezara como una fecha para demostrar amor, se ha venido convirtiendo en un carnaval donde los que ganan son los mercados, es una buena inyección de capitalismo directo. Y sí, evidentemente, las parejitas románticas (todas, en realidad, he de admitir que incluso a mí me gustaría que me pasara), pasarán un día especial, pero a la vez que especial, superficial y artificial.

¿En qué me baso para decir esto? En que aunque sea un día que al igual que el cumpleaños, recordarán siempre, no es realmente un acto voluntario por parte de la pareja, no han buscado un día para hacer algo especial por sí mismos, sino que les ha sido impuesto una especie de "Día Oficial de hacer Regalos", en el que para bien o para mal, se sienten coaccionados a preparar algo diferente a lo habitual. Y esto me lleva al siguiente punto, puesto que cuando he dicho "preparar", realmente quería decir "adquirir", pues o bien sea un viaje, o bien sea un pequeño peluche, da igual, no es algo que haya sido hecho por alguna de las partes de la pareja, es decir no ha sido "preparado" realmente, no ha habido esfuerzo alguno en conseguirlo, se ha intercambiado por dinero. Es a esto a lo que me refería también cuando al final del párrafo anterior decía que era "artificial".

Por ello, y para no dejar a nadie en el mar de confusión que es posible haya sembrado en su subconsciente (es posible que algún tortolito se sienta mal con su regalo artificial tras leer esto), propongo una alternativa, bastante más radical y costosa, pero también bastante más real y, desde mi punto de vista, adecuada, y es el no reducir un año de amor a un sólo día, si no al contrario, expandir ese amor a lo largo del año, cualquier momento es adecuado para hacer un regalo, un regalo de verdad, un dibujo, una poesía, un alimento (hecho por tí, por supuesto), ¡lo que sea!, pero que sea un verdadero regalo.

1 comentario:

Tiemblo.

Tengo un poquito de ansiedad y por eso me apetece hablar contigo, para que me distraigas y me mimes y me tranquilice. Pero hace tiempo...