martes, 2 de julio de 2013

Viernes noche en Patraix

Viernes noche en un parque cualquiera
manadas de lobos solitarios se unen una vez más
para rendirle culto a la luna llena
con litros, tabaco y drogas pa' pasar.

Abren las bolsas del Mercadona
y empiezan a beber,
entre risas y caladas
esperarán el amanecer.

Sube el alcohol y baja la espuma
en ese ritual de adoración de la cerveza
y las risas se hacen una,
¡les da vueltas la cabeza!

Uno saca yerba,
otro saca hacho,
lían y la lían
porque ya están muy borrachos.

Los efectos se van notando
y llega el colocón
de sentirse felices y llenos
y a la vez cagarse en Dios.

Pillan un carrito, o un columpio o un tobogán
se suben, se bajan, y alguno va a potar.
Entre potas y disputas, otro que se va (porque)
tanta puta cerveza, ¡la tiene que mear!

Hay quien viene y quien va,
quien se vuelve y quien no ves más,
pero pronto aparece
un grupito pa' pillar.
Les invitan a unos tragos
y alguno se empieza a sentar,

la rueda ha dado otra vuelta
y esto vuelve a comenzar.

El que antes no bebía
ahora no puede parar.

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