"Niña de ojos verdes, azules o caoba, que sin más que unas palabras y una breve sonrisa mi alma capturas para siempre:
De contornos difusos e ideas claras,
de madrugadas en el debate y medias tardes entre sábanas,
que quieres más a tu cerebro que a tus faldas.
Que me contradices, me callas y me replicas (mas no por ello te odio, sino que te amo más). Que cuestionas mis ideas y me haces darles mil vueltas más, hasta que, viendo que me ofusco y frunzo el ceño, me abrazas de un salto y te ríes, sabedora de haber quebrado lo inquebrantable.
Sé que tu historia empieza
cuando empezaste a formarte.
Que más adelante cogiste piedras
y contra las injusticias te alzaste.
Que valoras más un buen libro
que cien vestiditos de Prada.
Que tus principios no los vendes
aunque por ellos te quedes en nada.
Más de una vez se te han presentado ocasiones donde tenías más que perder por tus principios que ganar, y sin embargo, te mantuviste firme, sabiendo que al final, estos son lo único que queda.
Es amargo saber, que entre tú y yo, pequeña, nunca habrá más que ideas.
Pues nunca existirás más allá de donde te he creado, en mi mente imperecedera, donde el aspecto te cambia cada hora, pero la esencia permanece inalterable. Donde hoy tienes el pelo liso y color miel, y mañana unas olas azabache cubrirán tu cara.
Me torturo cuando pienso
que si por una de aquellas existieras,
nunca te conoceré
y que todo aquello que quisiera
juntos no lo podremos hacer.
Así que vuelvo a mi nihilismo
y me encierro en mi ser
donde no me decepciono
con cada mujer que creo conocer.
Me despido pequeñaja, nos volveremos a encontrar. Quizás otro día de bajón, quizás en términos más alegres, puede que en el día más luminoso o en la noche más oscura, en un parque o en un solar.
Pero los dos sabemos que allá donde nada es tangible, nuestro amor se puede palpar.
De contornos difusos e ideas claras,
de madrugadas en el debate y medias tardes entre sábanas,
que quieres más a tu cerebro que a tus faldas.
Que me contradices, me callas y me replicas (mas no por ello te odio, sino que te amo más). Que cuestionas mis ideas y me haces darles mil vueltas más, hasta que, viendo que me ofusco y frunzo el ceño, me abrazas de un salto y te ríes, sabedora de haber quebrado lo inquebrantable.
Sé que tu historia empieza
cuando empezaste a formarte.
Que más adelante cogiste piedras
y contra las injusticias te alzaste.
Que valoras más un buen libro
que cien vestiditos de Prada.
Que tus principios no los vendes
aunque por ellos te quedes en nada.
Más de una vez se te han presentado ocasiones donde tenías más que perder por tus principios que ganar, y sin embargo, te mantuviste firme, sabiendo que al final, estos son lo único que queda.
Es amargo saber, que entre tú y yo, pequeña, nunca habrá más que ideas.
Pues nunca existirás más allá de donde te he creado, en mi mente imperecedera, donde el aspecto te cambia cada hora, pero la esencia permanece inalterable. Donde hoy tienes el pelo liso y color miel, y mañana unas olas azabache cubrirán tu cara.
Me torturo cuando pienso
que si por una de aquellas existieras,
nunca te conoceré
y que todo aquello que quisiera
juntos no lo podremos hacer.
Así que vuelvo a mi nihilismo
y me encierro en mi ser
donde no me decepciono
con cada mujer que creo conocer.
Me despido pequeñaja, nos volveremos a encontrar. Quizás otro día de bajón, quizás en términos más alegres, puede que en el día más luminoso o en la noche más oscura, en un parque o en un solar.
Pero los dos sabemos que allá donde nada es tangible, nuestro amor se puede palpar.
Hermosas palabras. Sueño tbn...
ResponderEliminar