Si no me equivoco, hoy, como tantos otros días desde hace unos cuantos años, se va a dar el partido del siglo. Cada mes hay algún partido del siglo, de hecho. El "Madrid-Barsa" de toda la vida, y que desde el año pasado se está haciendo pesado, vuelve a la carga una vez más. Lo dijo hasta Casillas en una entrevista hace poco: "Lo poco gusta y lo mucho cansa". Y es que joder, me vais a perdonar el lenguaje, pero esto de que cada dos días tengo un "clásico"... carga. De hecho, el año pasado comprimieron cuatro en un mes si no recuerdo mal.
Bueno, el caso es que la fiesta del fútbol, que no deja de repetirse día a día, ha pasado de ser un deporte a ser un espectáculo. La razón de que diga esto es que ahora la prensa ya no le da importancia a lo bien que ha jugado un equipo, a la lesión de este u otro jugador, sino a los comentarios desafortunados que se dicen en las ruedas de prensa, a los signos o miradas de los jugadores en el campo... yo no recuerdo que hace unos años el fútbol fuera esto. De hecho, sigo disfrutando del fútbol de vez en cuando con los amigos, y por qué no, hasta algún partidillo suelto me gusta ver. Pero no todo lo que acontece antes o después del mismo, todo el circo mediático que se monta porque el entrenador ha dicho esto, porque el jugador ha respondido a lo otro, y porque nosequién no va a la Selección.
Además también está todo el merchandising futbolístico, que hasta hace unos años eran equipaciones y alguna sudadera, botas... ropa mayormente, vaya. Ahora incluso puedes comprar excrementos de Mourinho o Guardiola en la tienda oficial. Y los jugadores se han convertido en vallas publicitarias con piernas. Bueno, y los estadios, más de lo mismo, todo lleno de anuncios mires donde mires.
Aunque bueno, todo esto sería más o menos pasable si no existiera la especulación futbolística que hay detrás. Por un lado, a cada temporada el coste de los jugadores aumenta (parecen ganado a veces, de verdad), llegando un día en el que no atisbo a adivinar qué pasará cuando se llegue al tope. Por otro, la deuda de la mayoría de los clubes de fútbol españoles, si no todos. Estos clubes tienen deudas que en más de una ocasión han dicho no ser capaces de pagar. Es decir, la deuda sigue ahí, es real, pero ya se está manejando dinero simbólico a la hora de hablar de fichajes. Y mientras tanto, crisis. Ahora deberían empezar a pagar deudas todos esos clubes que se han forrado con el dinero de los afiliados, y si bien no reparar (porque dudo que sea posible sólo con eso) la crisis económica, tapar un buen agujero. Y volver a jugar al fútbol de nuevo. Y si la burbuja del fútbol explota, que salpique a quienes llevan el jabón, y no a quienes la burbuja les da igual.
Con esto lo que quiero decir es que echo en falta el fútbol de antaño, aquél en el que las cámaras se centraban en el balón, y los empresarios, en que su equipo ganara. Tanto pan y circo nos están dando, que cuando no podamos tragar más, el pan se endurecerá, y cuanto más veamos el mismo circo, más nos aburrirá.
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