Y sin querer evitarlo
me vi cuesta abajo
sin frenos ni mando.
Me sumergí en tu recuerdo,
en las minas de carbón
de tus ojos negros;
en tu pelo de cobre,
mi descenso al infierno;
y en tu cálida espalda
la cruz de mis huesos,
el dolor en el pecho
de las tardes robadas.
Y casi sin darme cuenta
me eché a perder
en las cunetas
de tu manto de estrellas,
de tu sonrisa y tus pecas.
Y quería acabar
con el reflejo
de tus abrazos sinceros,
con el sabor
que dejan tus besos,
con las caricias
que rompen silencios
y con tus ojitos
gritando "te quiero".
Y ahora que ya no estás
camino adelante
y miro hacia atrás
pa' ver si te veo
y encuentro mi vida
en un punto muerto,
huyendo de todo
hasta de los excesos,
y queriendo olvidar
que ya no hay futuro
y que no volverás,
que lo tengo muy crudo
para avanzar.
Se acabó el despertarme abrazado
a tu presencia en mi cama,
desear que se pare el tiempo
y que no nos roben este instante.
Se acabó el jugar entre las sábanas
a horas que ni siquiera sabíamos que existían,
temiendo que alguien abriera la puerta,
y nos encontrara entregándonos el uno al otro.
Se acabó el pasear por las calles de Valencia,
buscando rincones que conquistar
para nuestros recuerdos en común,
el entrar a Futurama a hacer listas de cómics
que no podríamos comprar.
Se acabaron los inviernos
en los que peleábamos cada euro
para poder regalarnos esas listas mutuamente.
Una vez me preguntaste por qué ya no te escribía poemas, por qué nunca te dibujaba, si es que ya no te quería. Jamás podría acercarme siquiera a representar la realidad como yo la veía, como yo te veía. Sin embargo, sí que puedo describir todo lo que me falta(s) ahora. Espero que me perdones el amor romántico y la torpeza a la hora de rimar. Ya sabes que nunca se me dio bien esto.
me vi cuesta abajo
sin frenos ni mando.
Me sumergí en tu recuerdo,
en las minas de carbón
de tus ojos negros;
en tu pelo de cobre,
mi descenso al infierno;
y en tu cálida espalda
la cruz de mis huesos,
el dolor en el pecho
de las tardes robadas.
Y casi sin darme cuenta
me eché a perder
en las cunetas
de tu manto de estrellas,
de tu sonrisa y tus pecas.
Y quería acabar
con el reflejo
de tus abrazos sinceros,
con el sabor
que dejan tus besos,
con las caricias
que rompen silencios
y con tus ojitos
gritando "te quiero".
Y ahora que ya no estás
camino adelante
y miro hacia atrás
pa' ver si te veo
y encuentro mi vida
en un punto muerto,
huyendo de todo
hasta de los excesos,
y queriendo olvidar
que ya no hay futuro
y que no volverás,
que lo tengo muy crudo
para avanzar.
Se acabó el despertarme abrazado
a tu presencia en mi cama,
desear que se pare el tiempo
y que no nos roben este instante.
Se acabó el jugar entre las sábanas
a horas que ni siquiera sabíamos que existían,
temiendo que alguien abriera la puerta,
y nos encontrara entregándonos el uno al otro.
Se acabó el pasear por las calles de Valencia,
buscando rincones que conquistar
para nuestros recuerdos en común,
el entrar a Futurama a hacer listas de cómics
que no podríamos comprar.
Se acabaron los inviernos
en los que peleábamos cada euro
para poder regalarnos esas listas mutuamente.
Una vez me preguntaste por qué ya no te escribía poemas, por qué nunca te dibujaba, si es que ya no te quería. Jamás podría acercarme siquiera a representar la realidad como yo la veía, como yo te veía. Sin embargo, sí que puedo describir todo lo que me falta(s) ahora. Espero que me perdones el amor romántico y la torpeza a la hora de rimar. Ya sabes que nunca se me dio bien esto.
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