Van ya unas semanas en las que a diario leo los movimientos que realiza nuestra Ministra de Incultura, González Sinde, en pos de los derechos de los autores y la propiedad intelectual. Pero hay un límite que no debe cruzar, y desde mi punto de vista, lo ha cruzado. Lo último que he leído hace escasamente unos minutos es que pretende atacar al grande de Internet, pretende eliminar el acceso a Google desde dominios españoles si este no retira los enlaces a páginas de descargas y demás.
Comenzaron poniendo un cánon ya de por sí ilegal, recaudaron un dinero que no piensan devolver a pesar de que un juez dictaminó que ese dinero era ilegítimo, y pretende impedir el acceso a determinadas páginas de Internet por sus contenidos.
A pesar de que numerosos estudios demuestran que las descargas NO AFECTAN al desarrollo de las compañías cuyos productos son subidos a Internet, la Ministra se empeña en censurar las webs que los alojan, impidiendo por tanto el acceso a las mismas y a la CULTURA que nos pudiera llegar. No está desempeñando su función, que debiera ser el fomentar la cultura, sino que está actuando como un policía de Internet, es decir, prohibiendo aquello que no es "correcto". Y no sólo eso, se empeña en seguir con su absurda cruzada contra la piratería, cuando podría usar sus dotes "censurísticas" para no sé, bloquear quizá otro tipo de páginas que SÍ atentan contra la cultura y la población, como las páginas de extrema derecha, las de pornografía infantil y demás carnaza virtual.
Pero no, seguirá encabezonada en impedir que veamos una puta película de los años 30 que no van a emitir en la vida y que ya está descatalogada, por sus huevos.
Nótese que mi enfado es tal que me he permitido una serie de mayúsculas e improperios para intensificar la tonalidad que quiero darle a semejante estupidez.
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