miércoles, 22 de septiembre de 2010

El valor del precio, o el precio del valor

Todo en esta vida tiene un valor y un precio. TODO. En esta palabra englobo por supuesto palabras que se refieren a sentimientos y demás entes inmateriales. Que los románticos me niegen esto, que no me harán cambiar de opinión; hasta el amor se puede comprar hoy día.


Y es por esto que debemos plantearnos la pregunta: ¿realmente podemos identificar el valor de un objeto cogiendo como referencia su precio? Cuando digo precio no me refiero únicamente a dinero, se puede pagar de muchas maneras, todas ellas válidas. Opino que no, que el valor es dependiente de la persona a la que afecta. Es más, en la sociedad en la que vivimos, en nuestra era de la globalización donde las multinacionales son las que estipulan qué vale y qué no, qué está perfecto y qué es una chapuza, el precio está muy por encima del valor.


Las razones son evidentes, estamos en crisis: Todo el mundo necesita dinero (e incluso los que ya tienen aún quieren más), y por ello objetos cuya demanda es alta (ya hablé de las terribles modas) inflan su precio desorbitadamente, pero la gente arraigada en el consumismo y el capitalismo actual siguen comprando, da igual dos que dos mil, es la moda. Es de esta manera como se devaluan los objetos, pues ¿qué valor tiene, por ejemplo, una camiseta de una tirada de cinco mil camisetas en serie e iguales? Es de esta manera como se favorece los dos demonios antes mencionados: el capitalismo y el consumismo.


Por contra, este fenómeno de masas que arrasa porque es la moda, hace que (y estamos hablando del ámbito de los objetos, aún no hemos hablado de las cosas inmateriales) objetos artesanales cuya tirada es comparada con la de las multinacionales minúscula, tengan que bajar su precio (de esta manera quizá hagamos que aumente su valor). Este proceso además tiene otra consecuencia negativa: la diferencia económica entre las multinacionales y las grandes empresas y el pequeño y mediano comercio se agranda.


Metiéndonos ya en un ámbito menos terrenal (se podría decir incluso "espiritual"), el valor que tienen algunos gestos, detalles o momentos de la vida de una persona hacen pensar que el precio es únicamente un pequeño tributo para poder disfrutarlo. Porque en este tipo de aspectos, el precio suele ser bastante inferior al valor del gesto, con esto quiero decir que con un pequeño "sacrificio" (este sería habitualmente el precio a pagar en este terreno), consigues un beneficio sentimental enorme.


Para acabar, que me está quedando largo, diré que no te dejes convencer, busca aquello que tú mas valoras, un despertar en la playa, aquella camiseta que te recuerda tiempos pasados, sentir la lluvia en el cuerpo... disfrútalo y no te dejes llevar por lo convencional.

Saludos!!

6 comentarios:

  1. Sí.. yo tb tuve un blog... y lo cerré... T.T

    ResponderEliminar
  2. mucha razón, (sí, soi la plasta de tu otro blog xdd) y la verdad, que el precio de las cosas no es relativo a su valor. Mira sino, el tráfico de mujeres por ejemplo.

    Buen texto

    ResponderEliminar
  3. Gracias por comentar.
    Me alegra que haya más gente que piense así. Aunque, siendote sincera, ya te calé desde que leí este texto y vi la foto de ska-p. Dios, qué grupo, qué letras.

    ResponderEliminar
  4. Jaja, sí, era evidente que todo iba a ser polémica y crítica en el blog, o por lo menos en gran parte ^_^

    ResponderEliminar

Tiemblo.

Tengo un poquito de ansiedad y por eso me apetece hablar contigo, para que me distraigas y me mimes y me tranquilice. Pero hace tiempo...